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El Mastín Tibetano

El Mastín Tibetano

Siglos de leyenda y misterio acompañan a esta raza ancestral que hoy goza de gran popularidad y es sinónimo de estatus entre las clases sociales más pudientes, llegando a ser considerado el perro más caro del mundo.

Su trayectoria impecable hace del Mastín Tibetano o dogo del Tíbet, como también se le conoce, una raza única, no solo por su antigüedad sino por sus características particulares y su propensión natural a cuidar de la familia donde se desarrolle. Por su carácter territorial, especialmente cuida con mucho celo de los niños.

Es, al tiempo que guardián, un perro de pastoreo, ideal para todo tipo de ganado gracias a su tamaño extraordinario.

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Es necesario conocer muy bien esta raza desde sus orígenes, tipo de carácter y cuidados que necesita, antes de decidir obtener uno de estos ejemplares; pues el Mastín Tibetano es un perro especial, muy fuerte, pero que requiere de cuidados específicos, así como de condiciones climáticas adecuadas para que su pelaje luzca sano y sedoso, siendo éste uno de los mayores atractivos de esta raza, aparte del tamaño. Su naturaleza evoca su presencia en los grandes momentos del desarrollo del Continente Asiático, que influyeron notoriamente en la cultura, incluso de Occidente.

Historia y Origen del Mastín Tibetano

Las referencias a la existencia del Mastín Tibetano, se remontan hasta 2.000 años antes de Cristo. Existen pinturas y bajo relieves que dan cuenta de este magnífico animal, utilizado como perro de guerra y guardián de prisioneros de guerra de los asirios; fue mencionado en las Crónicas de Aristóteles, el filósofo griego, en los años 384-322 A.C. Posteriormente, es admirado por Marco Polo, lo que refleja en sus escrituras que narran su viaje al Asia en 1271, siendo una historia notoria, las incursiones en el campo de batalla de este animal, acompañando a los ejércitos de Gengis Kan, de quien se dice que poseía 30.000 ejemplares, uno por cada soldado.

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Su origen milenario, los ubica ejerciendo labores de pastoreo junto a los antiguos habitantes del Himalaya y como eternos guardianes de los monasterios budistas, lo cual les añade un aura de misticismo que los hace aún más atractivos y por tanto codiciados. Poseer un Mastín Tibetano es sinónimo de conocimiento ancestral de los orígenes de este perro de cualidades tan especiales y variadas, que se ha adaptado muy bien, según han sido las necesidades de los pobladores del Continente asiático, en su proceso de evolución a través de los siglos.

La ocupación británica de la India, permitió que Occidente conociera más de cerca a estos ejemplares caninos milenarios, al enviársele uno, a la Reina Victoria, en 1847. La casa real, se vio atraída por el Mastín Tibetano, gracias a su origen que se remonta a tiempos muy remotos, acompañando a los grandes representantes de la historia de la humanidad y para 1898, ya se daba cuenta de varios de estos peculiares perros, incluyendo el primer nacimiento de un cachorro en el zoológico de Berlín, Alemania. En Inglaterra, fueron destinados a presentaciones en funciones circenses, donde constituían una atracción especial, al lucir como leones gigantescos, siendo perros.

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En la actualidad, China se adecua a las normas internacionales sobre la distinción de pureza del Mastín Tibetano y ya cuenta con criaderos reconocidos, donde se mantienen los vínculos genéticos de esta raza ancestral y mítica. Sin embargo, en las alejadas zonas de pastoreo del Tíbet, es común encontrar al Mastín Tibetano, también conocido como dogo del Tíbet, acompañando a los niños, hijos de los pastores, mientras corretean junto a ellos en el campo y cuidan de los rebaños.

Para Occidente, al igual que en China, el poseer un perro de esta raza equivale a lucir un costoso artículo de lujo, ya que el precio de estos incomparables ejemplares, ha llegado a cotizarse en 1,6 millones de Euros.

Características físicas del perro Mastín Tibetano

Es un perro muy grande, llega a pesar entre 85 y 100 kilos; su estatura puede alcanzar más de un metro. Con un pecho ancho y grandes y gruesas patas, posee una musculatura definida para soportar su peso y estatura. Su cabeza destaca del cuerpo por su tamaño, los ojos son hundidos y de color oscuro.

Por su origen en las montañas del Tíbet, cuenta con dos capas de pelaje abundante y largo que hace que se asemeje a un león; el hocico es negro y redondo, con mejillas que cuelgan dejando bastante espacio en las encías, donde se aprecian grandes colmillos que le otorgan una capacidad de mordida fuerte.

La cola se enrosca hacia adelante y descansa sobre sus cuartos traseros.

El color de su pelaje varía entre negro con detalles amarillos en las cejas, pecho y patas; blanco, rojo, gris, amarillos en varias tonalidades y los hay de dos colores, mezclados de entre la variedad natural.

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Su diafragma es más largo que en otras razas porque su cuerpo es igualmente más largo que alto; la cámara interna se distiende cuando ladra y con el paso del aire, le proporciona un sonido como de trueno, asemejando el rugido de un león, lo cual le adiciona una fiereza que realmente no posee en su carácter.

En términos generales, el Mastín Tibetano es un perro fuerte y sano, pero por su tamaño y peso, suele sufrir de las articulaciones y el desgaste de sus huesos es más rápido que el que presentan otras razas; por esta razón, debe proporcionársele un buen espacio para que pueda desplazarse y correr con comodidad; igualmente se recomienda no someterlo a actividades agotadoras en las que tenga que emplear mucha fuerza.

En su estructura física, no ha evolucionado a través de los siglos, haciendo de este un perro realmente puro desde sus orígenes.

En cuanto a su abundante pelaje, muda la capa interna dos veces al año, haciendo que varíe su apariencia; para lograr un aspecto saludable en su piel, debe cepillarse con frecuencia y de manera dedicada, cuidando cada parte de su cuerpo con especial esmero.

Otras variedades de esta especie:

Carácter y personalidad del perro Mastín Tibetano

Al no haber sufrido cambios morfológicos en su estructura corporal, su carácter tampoco ha cambiado, a pesar de haber sido perro de guerra, donde solo su tamaño y potente ladrido infundía terror en los ejércitos oponentes; la naturaleza del Mastín Tibetano es el pastoreo y en atención a esta cualidad, es un perro de manada, que considera como partes de la suya a quienes se encuentran constantemente en su entorno.

Esto hace de esta raza un perro ideal para cuidar a los niños, las propiedades y los rebaños. Su carácter es dócil y cariñoso, pero puede tornarse fiero ante la presencia de extraños, sobre todo si siente o percibe alguna amenaza para su manada. Por esta razón, se recomienda disciplinarlo desde pequeño y si se va a tener en casa, debe advertirse a las visitas, para que no hagan movimientos bruscos en presencia del perro a fin de evitar que la situación se salga de control.

Si el Mastín Tibetano se encuentra en las montañas, desarrollándose de acuerdo a su naturaleza de pastor, se le verá corretear a sus anchas, cuidando de todo tipo de ganado y de los niños sin que la falta de espacio lo altere.

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Si se va a tener un dogo del Tíbet en la ciudad, debe dársele espacio suficiente dentro de casa y en todo caso, acostumbrarlo a largos paseos, en los que pueda caminar y correr sin problemas; pero debe adiestrarse para que afronte los cambios constantes de las ciudades, donde el ruido de los coches o la falta de previsión de los que se cruzan en su camino, puedan resultarle amenazantes.

Por su naturaleza territorial, el Mastín Tibetano suele ser un perro celoso con su territorio y no admite incursiones de ningún tipo, lo cual lo hace un excelente guardián, pero esto acarrea una gran responsabilidad para los propietarios, quienes deben mantener al perro aislado de la zona externa, con cercas resistentes a las embestidas, en caso de que alguna presencia cercana le haga sentirse incómodo.

En términos generales, a pesar de su gran tamaño y apariencia intimidante, es un perro dócil y cariñoso que no representa ningún peligro para sus propietarios; así mismo, puede convivir con otros animales y razas de perros más pequeñas si se le acostumbra desde que está cachorro.

El Mastín Tibetano se considera un perro muy inteligente, capaz de comprender y reaccionar de manera favorable a diferentes situaciones si se le entrena de manera adecuada y se le trata con afecto.

Cachorros de Mastín Tibetano

En esta raza hay una limitación con relación a las crías, pues la hembra solo entra en celo una vez al año, teniendo camadas medias, es decir, de cinco a diez cachorros por camada, son de gran tamaño y abundante pelaje, presentando la particularidad del control natural de natalidad en estos enormes perros, que representarían un grave problema para sus lugares de origen, si se reprodujeran con la frecuencia de otras razas.

cachorro mastin tibetano

Dependiendo del cuidado que se les otorgue a los cachorros pueden obtenerse crías inusualmente grandes, que llegan a medir un metro de altura antes de cumplir el primer año de edad.

Alcanzan la madurez a los cuatro años, tiempo durante el cual, a pesar de su tamaño, abundante pelaje y ladrido profundo e intimidador, en su carácter siguen siendo unos cachorros juguetones y cariñosos, a los que es preciso disciplinar desde muy temprano para evitar trastornos de conducta que serían muy difíciles de controlar por sus características físicas y fuerza natural.

Alimentación y salud del perro Mastín Tibetano

Un perro de gran tamaño, fortaleza y energía como el Mastín Tibetano, requiere de una dieta rica en proteínas que mantengan su musculatura en buen estado y favorezca su abundante pelaje.

Los dogos del Tíbet crecen con mucha rapidez y esta particularidad los hace que sus articulaciones y composición ósea se puedan afectar con mayor frecuencia que otras razas de perros; es por esta razón, que se debe incorporar en su dieta, un suplemento alimenticio de cartílago de tiburón, cuyas propiedades en beneficio de las articulaciones, son ampliamente conocidas.

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Si se desea obtener un cachorro de esta raza, se requiere conciencia del costo de su alimentación, que suele ingerir en grandes cantidades, acordes con su estructura y tamaño, que inevitablemente determinan su apetito.

Es recomendable que se consulte al veterinario acerca de cuál es el alimento que más le conviene, así como los suplementos que pueda requerir para prevenir sus problemas articulares u óseos.

Cuidados del perro Mastín Tibetano

Dadas las particularidades de tamaño, naturaleza y carácter del Mastín Tibetano, deben prodigársele cuidados especiales, no solo para su aspecto físico, sino emocional.

En cuanto a la parte física, atender su alimentación de manera adecuada permitirá que luzca saludable en su pelaje y que su crecimiento no se vea afectado por afecciones articulares; el proveerle de espacio suficiente y largos paseo, contribuirá a una buena circulación sanguínea. El cuidado del aseo, cepillando su melena dos o tres veces al día y cuidando la higiene de su boca, se tendrá un ejemplar sano.

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En cuanto al aspecto emocional, se debe aprovechar su carácter dulce y cariñoso para que se acostumbre a interactuar en los diferentes escenarios que ofrecen los centros urbanos, llenos de ruido y personas, a las que debe acostumbrarse sin que padezca alguna perturbación que pudiera ocasionar situaciones peligrosas, por no poder controlarlo si se altera de manera inusual.

Es preciso que se le enseñe desde cachorro a obedecer órdenes, las cuales deben dársele de manera enérgica, para que aprenda quién tiene el control de la situación.

Una vez logrados estos objetivos, se estará en posesión de un perro dócil que no va a representar problemas mayores.

Educación y adiestramiento del Mastín Tibetano

Poseer un cachorro de esta raza requiere de un alto sentido de la responsabilidad; es por eso que se recomienda que el entrenamiento comience desde los primeros tres meses de vida, que es el tiempo en que comienza a formar su carácter definitivo.

Lo primero que debe hacerse, es acostumbrar al cachorro a compartir e interactuar con varias personas y diferentes animales; que vaya identificando diferentes lugares en sus paseos y darle oportunidad de que satisfaga su curiosidad natural, enseñándole poco a poco, el que mantenga un comportamiento adecuado; esto es, corregirlo con firmeza si se torna agresivo o si no obedece una instrucción como echarse o quedarse quieto.

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En la medida en que va creciendo y desarrollándose, se van incorporando instrucciones más complejas, como seguir al amo, detenerse, esperar que se le autorice el avance y todas las instrucciones que componen un entrenamiento que permita tener un adulto de Mastín Tibetano perfectamente controlado, sin temor de que ocurra alguna eventualidad, pues esta raza es sumamente inteligente y por tanto capaz de entender las diferentes situaciones que se le presenten, pudiendo reaccionar de manera oportuna, precisa y adecuada, si posee un buen entrenamiento.

Si el aspirante a dueño de un Mastín Tibetano no se siente preparado o no tiene ninguna experiencia en el manejo de perros, debe recurrir a los servicios de un entrenador canino.

Conclusión

Ancestral, milenario y mítico, el Mastín Tibetano o dogo del Tíbet, es un fabuloso ejemplar canino, encuadrado en la categoría de los colosos más codiciados en Asia Central y con renovada popularidad en Occidente, al transformarse en una de las razas que son sinónimo de poder y estatus social.

En la antigüedad se le consideró complemento ideal de la maquinaria de guerra, en virtud de su gran tamaño e inteligencia para aprender a utilizar su fortaleza en el arte de la guerra, donde solo su apariencia, ya generaba terror en los ejércitos enemigos.

Sin embargo, su verdadera naturaleza es el pastoreo y el cuidar de quienes considera miembros de su manada; su carácter territorial y dócil, lo hacen ideal para el cuidado de rebaños y niños; actualmente, sigue siendo el compañero de juegos de los niños de las montañas del Tíbet y aun goza de la preferencia y simpatía de los monjes tibetanos, que desde tiempos ancestrales los utilizan como guardianes de sus templos y monasterios.

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El Mastín Tibetano, forma parte del arte más antiguo y de las menciones colmadas de admiración por parte de filósofos y grandes guerreros de la antigüedad, haciéndolo protagonista de innumerables hazañas bélicas, así como por sus características únicas en cuanto a su tamaño y la apariencia de un león, que ha contribuido a su linaje mítico.

Gran Bretaña lo introduce en Occidente, donde no se hizo esperar la admiración que causaron los ejemplares obsequiados a la realeza y fueron objeto de exposición en circos y zoológicos de toda Europa.

Actualmente, han recobrado su estatus exclusivo, ya que los criadores chinos se han dejado orientar por las federaciones caninas mundiales, logrando que se definan sus características físicas y de carácter que denotan su pureza, llegándose a comprobar que no ha sufrido ninguna variación en su estructura genética, a pesar del transcurrir del tiempo. Esto puede deberse a que su lugar de origen en las montañas del Tíbet, no permitió el cruce con otras razas que desvirtuaran sus características particulares, haciendo de este un perro de pureza garantizada, lo cual contribuye a su elevado precio.

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Aunque pueden conseguirse en Europa y posiblemente en varios países a nivel mundial, no son muy comunes y son realmente pocos los ejemplares que puedan observarse.

El Mastín Tibetano es un perro colosal, en la categoría de los gigantes caninos es el más cariñoso y dócil, pero requiere de una gran responsabilidad a la hora de adquirirlo, porque el criarlo sin control y disciplina, podría representar un gran peligro para la comunidad donde se desarrolle.